Leche de almendra facilísima, deliciosa y súper económica

Haz tu propia leche de almendra, la manera más sencilla, natural y saludable posible.

Para hacer un litro de leche de almendra, necesitarás:

Ingredientes

  • 1 litro de agua para remojar las almendras (yo uso de la llave)
  • 1 litro de agua filtrada para elaborar la leche
  • 1 taza de almendras crudas (¡ojo ahí! fíjate muy bien que sean crudas y no tostadas)
  • (opcional) 4 dátiles o 2 cucharadas de miel de abeja orgánica
  • (opcional) Raja de canela o canela en polvo
  • (opcional) Cocoa en polvo, fresas orgánicas o extracto puro de vainilla

Equipo

  • Licuadora
  • Colador
  • Manta de cielo o tela parecida para colar la lechada (lavada con jabón de trastes)
  • Bol para remojar almendras y algo para cubrir (un secador de cocina, tapa, plato)
  • 1 jarra o frasco grande para colocar la leche

Instrucciones para la lechada

  • Deja remojando las almendras en el litro de agua durante toda la noche en el bol cubierto (descarta las que estén flotando ya que están enfermitas).
  • Después de 12 horas, tirar el agua (contiene filatos), enjuagar almendras bajo el chorro de agua (no quitar cáscara).
  • Si vas a endulzar pon los dátiles a remojar en agua tibia sin semilla durante 10 minutos.
  • Poner las almendras y dátiles o miel de abeja (a tu gusto)  en la licuadora con el agua y licuar por 1 minuto.
  • Pon el colador sobre la jarra y subre con la manta de cielo, vierte la mezcla poco a poco.
  • Asegúrate de exprimir bien para sacar la mayor sustancia posible, el colador está allí para evitar accidentes.
  • Te va a quedar una masita, a esto le llamaremos el subproducto, guárdalo en el refrigerador.
  • Coloca una rajita de canela dentro de la jarra de la lechada si así lo deseas.
  • Guarda la lechada en el refrigerador hasta 3 días.

Instrucciones para la harina de almendra

  • Esparce el subproducto de la lechada en una bandeja y hornea a  170 Celsius por 3 horas removiendo cada 30 minutos.
  • Deja enfriar y guarda en un frasco, utiliza como harina regular para empanizar o hacer pasteles, galletas, etc.

Utiliza esta lechada para sustituir por leche de vaca, ¡en cualquier receta!

Nota: como les he dicho, me gustan las cosas simples, y solamente una vez he endulzado la leche. Prefiero endulzar a mi gusto según para que utilice la lechada. En un cereal me gusta con dátiles picados o miel de abeja. En un café una gota de extracto de vainilla y cuando hago licuados me gusta agregar canela en polvo. Es a tu gusto. Es lo bonito. Es verdaderamente NATURAL.  Ahora, ¿quieres hacerla suprema? Usa almendras crudas orgánicas y agua filtrada por carbón, pero bueno, eso implica un poco más de entusiasmo, dinero y disponibilidad de recursos.

¿Sabías que los únicos seres vivos que toman leche de otro animal que no es de su especie son los humanos? La leche de vaca, como todo en esta vida, tiene sus beneficios y desventajas. Lo que no podemos negar es que nacemos con una enzima poderosa llamada lactasa, la cual tiene como misión digerir la lactosa o el azúcar en la leche presente en todos los productos lácteos en diferente medida.  Lamento informarte que dejaste de producir esta enzima cuando terminó tu periodo de lactancia (salvo algunos mutantes europeos). Es decir, ni tú ni yo poseemos esta enzima que nos permite consumir lácteos sin consecuencia alguna. ¿Entonces la leche sin lactosa es segura? La leche sin lactosa significará que será más fácil de digerir pero recuerda que hablamos de beneficios y desventajas. Como beneficio tenemos vitaminas y minerales (que existen también en otros alimentos en mejor proporción) y por el lado de las desventajas tenemos, entre otras cosas,  las hormonas añadidas y los antibióticos.

Seguramente estás pensando “pero…” y quizás también no entiendas (al igual que yo) cómo es que venden leche de vaca y de otros animales lista para ser consumida. A esto sólo quiero añadir que en la primera mitad del siglo XX, los  doctores recomendaban fumar cigarros de tabaco  porque eran muy buenos para la salud. Todo se vuelve más sencillo si aceptas el hecho de que nadie sabe nada y todos hacemos el mejor esfuerzo por entender de cómo va la vida.

En una clase que tomé hace poco me dijeron algo que me dejó reflexionando hasta la fecha, lo que comemos se puede definir por medio de hábitos aprendidos, por tradición familiar,  costumbre étnica o disponibilidad. En pocas palabras, nuestra manera de comer es el resultado de nuestro entorno.

¿Por qué tomamos leche?

Porque nos la dieron de chicos, nos dijeron que era importante para los huesos pues contiene calcio. Porque todos la toman, porque dicen que es saludable, porque está en todas partes y es el ingrediente principal de muchas bebidas y alimentos que consumimos diariamente.  ¿Porque es un producto que puede ser comercializado y vendido como panacea? No, nadie haría eso (este último es puro sarcasmo, en caso de que no se haya entendido, je). Olvídate de la cadena alimenticia por un momento,  esto es oferta y demanda. Y cuando hay sobre demanda, la oferta pierde calidad y muchas de las veces, la esencia.

A pesar de todo, se me antoja la leche…

Y aquí es donde estoy de acuerdo, aprendí a disfrutar de un vaso de leche con chocolate, de un cereal, de un pastel y de muchas otras cosas. Para mi es triste, me puede más el deseo epicúreo que todo lo que he leído sobre la leche. Preferiría optar por cosas que en su concepción no llevae leche. Pero como dice Jorge, las cosas como son… ¡quiero mi leche! (¿notas lo infantil que suena?).

La maravilla es que alternativas hay muchas. Nada sabrá a leche de vaca, te lo prometo. Eso es bueno. Pero todas tienen su peculiar sabor, unas más cremosas que otras y afortunadamente, tú puedes controlar qué tan dulce la deseas. También puedes agregar el popular sabor vainilla, fresa, chocolate o canela. El mundo está a tus pies cuando se trata de vivir feliz y dejar de alentar la comercialización de la secreción vacuna (las cosas como son).

Las leches que no proceden de un animal se conocen como lechadas. Las hay de almendras, avena, arroz, amaranto, ajonjolí,  semilla de girasol y coco. Busca granos enteros que no sean refinados. Y opta por un endulzante natural como los dátiles o la miel de abeja. Puede ser miel de maple o agave, pero estas ya son más refinadas.

¿Y SI NO TENGO TIEMPO PARA HACER LECHADA?

Evita las lechadas comerciales, haz tus propios alimentos y controla tu exposición a cosas que no necesitas. Recuerda que un alimento natural es solamente aquel que es su propio ingrediente. Las lechadas que se venden en la tienda normalmente tienen conservadores, gomas y muchos químicos.

Sino tienes tiempo de hacer lechada,  evita los alimentos que te “obliguen” a consumirla.

Mamis, en lugar de fórmula o “leche” en polvo, ¡haz una lechada! éstas tienen numerosos nutrientes, son mucho más económicas y son una mejor opción para tu bebé.

¿cuál es tu lechada favorita? ¿la haces para ti o para toda tu familia? ¿tienes algún secreto? ¡cuéntanos!

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